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Los enigmas de Stonehenge
El monumento megalítico sigue despertando curiosidades y atrayendo a visitantes hechizados por la mística de los druidas
Al suroeste de Inglaterra se encuentra una de las construcciones prehistóricas más fascinantes del continente europeo. Es el Stonehenge, un recinto rocoso que encierra un espacio en medio de la nada, infundiendo la magia de tiempos remotos y desconocidos, en que las divinidades y la misma naturaleza se confundían.
Arquitectura prehistórica

Se encuentra cercano a Amesbury en Wiltshire y es un monumento megalítico perteneciente a la Edad del Bronce y el periodo Neolítico. Esta rudimentaria obra arquitectónica se cree que es más antigua que las pirámides de Egipto y al igual que sucede con estas, es fuente de todo tipo de leyendas y elucubraciones, ya que no se conoce cual fue su proceso de construcción ni su propósito.

El complejo se forma por cuatro círculos concéntricos de arcos de piedra. El recinto exterior tiene 30 metros de diámetro y se compone de enormes pedruscos rectangulares de arenisca, originalmente rematados por dinteles de los que sólo quedan cuatro en su sitio. La hilera siguiente se forma de  bloques más pequeños de arenisca azulada. Dentro de este círculo hay una herradura confeccionada con el mismo tipo de piedras y por último preside el conjunto una losa de arenisca micácea que se conoce como el Altar. 

Este asombroso conjunto megalítico está rodeado de un foso circular de 104 metros de diámetro en el cual permanece un bancal con 56 fosas bautizadas como los agujeros de Aubrey. Tanto bancal como foso están interrumpidos por la Avenida, un pasillo procesional de 23 metros de ancho y de 3 km aproximadamente de longitud que se extiende por la llanura de Salisbury. Cerca se halla la Piedra del Sacrificio y frente a esta, la Piedra Talón.

Construcción y deterioro

La construcción del conjunto se fecha como aproximación entre el 2500 y el 2000 a.C. aunque se sabe que el círculo de arena exterior sería incluso anterior, en torno al 3100 a.C. En principio parece que fue concebido con carácter ritual y no era más que un monumento circular delimitado por un desnivel y un foso, una estructura que se repite en otras localizaciones del sur de Inglaterra. En torno al 2200 a.C. se configuraría como lo que es hoy.

Para ello se trasladaron 32 sillares de arenisca desde las montañas de Preseli, al suroeste de Gales (a unos 300 km). También la piedra del Altar fue importada desde una región cercana a Milford Haven. Este traslado se cree que se pudo hacer por mar hasta la desembocadura del río Avon y luego por el río hasta Gloucester. Pero por mucho tiempo y esfuerzo que dedicaran a esta empresa, no deja de resultar sorprendente teniendo en cuenta que cada piedra pesa entre 25 y 30 toneladas.

Lo que no es un misterio son las piezas que faltan a este puzzle místico. A lo largo de los siglos, algunas piedras fueron sustraídas para utilizarlas en la construcción o incluso como recuerdos. Tanto es así que fue importante en la economía del pueblo de Amesbury un negocio de martillos que se vendían a los turistas para que arrancasen su propio trozo de roca como souvenir.

Mitos y leyendas
Se desconoce la finalidad que tuvieron los constructores de este gran monumento, pero varios investigadores se han inclinado por su uso como templo religioso u observatorio astronómico que les ayudaba a predecir estaciones. A partir de aquí las leyendas sobre su misma esencia son numerosas. Desde restos de antiguos palacios a gigantes petrificados, mitos arturescos, vínculos extraterrestres o símbolos de fertilidad, muchas son las interpretaciones más o menos fantásticas que se le ha dado al enigma que esconden estas rocas. No en vano han sido objeto de fascinación de reyes, hechiceros y astrólogos británicos a lo largo de milenios.
Visita guiada

Para llegar a Stonehenge desde Salisbury hay que tomar la A-360 y siguiendo las señalizaciones, conducir unos quince kilómetros hasta llegar al cruce con la A-303, que atraviesa la accidentada llanura en cuyo centro se encuentra el monumento. También puede llegarse en autobús desde dicha ciudad. Una valla que no impide su visibilidad lo separa de la carretera, pero lo recomendable es aparcar el coche, pagar la entrada y recoger una audioguía, disponible en español. Está abierto todo el año excepto del 24 al 26 de diciembre y el horario varía según la estación.

Solsticio de verano

Desde hace varios lustros multitudes de británicos y también turistas se concentran a su alrededor para festejar el solsticio de verano, comienzo de la estación que se celebra cada 21 de junio. Es el único día en que se permite acceso sin restricción al recinto. Aquí se confunden simples curiosos con tribus urbanas del más diverso pelaje, así como neodruidas vistiendo blancas túnicas. Estos últimos dedican horas antes de que salga el sol a ejercer ritos, cánticos y todo tipo de crípticas liturgias.

Es una atípica ceremonia, marcada por el ruido de la muchedumbre y revestida por la música de las gaitas y los tambores que recibe el alba. Cuando sobre las 5:30 de la mañana el primer rayo de sol sale sobre la Piedra Talón, la más famosa del milenario complejo, la euforia colectiva se desata. En verdad parece que las piedras estuvieran colocadas así con el propósito de que ver el astro aflorar entre el monolítico paraje.

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