 
Cuenca, seductor encanto natural
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No sólo de las Casas Colgadas vive Cuenca. La ciudad se abriga de naturaleza, convirtiendo su entorno en un marco ideal. O tal vez sea la propia ciudad medieval la que complementa a la excepcional riqueza natural. La Ciudad Encantada, el Ventano del Diablo y el nacimiento del río Cuervo, entre otros parajes, devuelven el candor a los ojos del visitante.
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Cuenca es una de las ciudades españolas que mejor conserva los vestigios de su pasado medieval. No en vano, su ciudad amurallada ha sido merecedora de un patrimonio de la humanidad. Las afamadas Casas Colgadas, su catedral, la ermita de la Virgen de las Angustias o el puente de San Pablo son parte del inmenso patrimonio arquitectónico que Cuenca preserva con celo. Pero la belleza de la provincia no acaba con los legados del hombre. La naturaleza también se ha encargado de imprimir su singular huella en el paisaje conquense, creando a su paso infinidad de joyas vivas. |
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La ciudad Encantada |
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La Ciudad Encantada es un paraje natural de ensueño, donde parece haber intervenido algo más que el capricho de la naturaleza. Conforman este mágico paraje formaciones rocosas calcáreas o calizas a las que la naturaleza ha dado forma en el devenir de miles de años. La acción del agua, el viento y el hielo sobre las moldeables rocas ha hecho posible este espacio natural. El fenómeno cárstico, que así se denomina científicamente, se produjo de forma heterogénea, debido a la diferente morfología, composición y grado de dureza de las rocas. Ello ha dado lugar a una sorprendente muestra de formas distintas. La Ciudad Encantada se sitúa en el término municipal de Villalba de la Sierra, en una amplia zona de pinares y a una altitud de 1.500 metros. La espectacular belleza de este fenómeno mereció la declaración de Sitio Natural de Interés Nacional el 11 de Junio de 1929. |
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El Ventano del Diablo |
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El mirador conocido como el Ventano del Diablo, de doble ventanal desde donde se contempla la espléndida hoz del Júcar, hace honor a su nombre por lo abismal de sus vistas. Dos abruptos cortes en la montaña, a gran altitud, son la linde natural del río Júcar. Salvada esta similitud, el Ventano del Diablo ofrece una espectacular belleza, mostrando el transcurso del Júcar y la localidad de Villalba, un encantador reducto mundano que bien merece un paseo. |
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Callejones de Las Majadas |
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Las Majadas es un paraíso natural sin parangón donde se suceden los fenómenos geológicos. Se enclava en el marco del nacimiento del río Júcar, en plena cordillera Ibérica, a unos 1.500 metros de altitud. La villa de Majadas se encuentra a 36 kilómetros de la capital de la provincia. Cuenta con paradores, hostales y restaurantes que invitan a convertir la visita en una plácida estancia. A tres kilómetros de la villa está el mirador de Las Majadas, que ofrece una espectacular vista de los cortes calizos del entorno. Abundan los cañones, las gargantas entalladas, cuevas, torcas, dolinas, lenares y otros fenómenos de erosión fluvial. Además del impactante paisaje, es zona de anidamiento de buitres leonados. Apenas un kilómetro y medio separa al mirador de los espectaculares Callejones de Las Majadas. En los Callejones se repite el mismo fenómeno geológico que en la Ciudad Encantada, sólo que en plena sierra conquense. La formación cárstica resultante de la erosión del terreno por efecto de la lluvia y el viento, se asemeja a arcos, puentes, pasillos y monolitos. |
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La Ruta de las Caras en Buendía |
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La villa de Buendía linda con la provincia de Guadalajara. Entre sus grandes atractivos se encuentran el embalse al que da nombre, el Museo del Carro y los aledaños del río Guadiela con la Ermita de Nuestra Señora de los Desamparados. Sin embargo, el más peculiar de sus encantos, que son numerosos, es la denominada “Ruta de las Caras”, un paseo ideal para practicar senderismo adornado por esculturas labradas en la roca. Y es que entre tanto fenómeno de la naturaleza, el ser humano tiene la imperiosa necesidad de dejar también su huella. Los artífices de estas obras de arte labradas en roca tomaron como referencia la técnica de escultores europeos. Enseguida supieron darle un toque de personalidad propia, convirtiendo el entorno en una sugerente e incluso mística miscelánea de arte y naturaleza. |
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Nacimiento del río Cuervo |
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Declarado Monumento Natural en el año 1999, el nacimiento del río Cuervo constituye una de las mejores formaciones de manantial travertínico de Castilla-La Mancha, notable por su tamaño, extensión e indiscutible belleza. La altitud y la temperatura en la que se enclava este prodigio de la naturaleza propicia, además, que su entorno sea prolijo en flora y fauna. |
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