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Cuenca atesora celosamente la belleza en cada uno de sus rincones, ya sea en forma de privilegiada naturaleza, joyas arquitectónicas o, su faceta más desconocida, arte. Los museos de la ciudad ofrecen al visitante una amplia colección de obras de de artistas de renombre, como Antonio Tàpies o Eduardo Chillida
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Los acertados contrapuntos de Cuenca elevan el atractivo de la urbe. Una ciudad con corazón medieval – su casco antiguo es uno de los mejores preservados de España – alberga a la par la obra pictórica de consagrados artistas contemporáneos, vanguardistas y representantes del arte abstracto. La modernidad de la pintura enmarcada en una antigua ciudad amurallada.
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Museo de arte abstracto |
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En una de las famosas Casas Colgadas está la sede de este museo cuyas obras transpiran modernidad y progreso, un agradable contraste que complementa la peculiar estructura interna del edificio, construido en el siglo XV. La originalidad estética de su colección permanente, compuesta por más de 200 piezas pictóricas y escultóricas, habla por sí sola. En ella están representados los más importantes artistas no figurativos de este siglo: Antoni Tàpies, Antonio Saura, Eusebio Sampere, Gerardo Rueda, José Guerrero, Eduardo Chillida. Pablo Serrano, Luis Feito, Rafael Canogar, Hernández Mompó o Palazuelo, haciendo un arduo ejercicio para citar sólo algunos nombres. Entre los artistas de la generación abstracta de los 50 y 60, el museo de arte abstracto conquense menciona con especial cariño a Fernando Zóbel, cuyo trabajo está también representado en la colección permanente. El artista fue el fundador del museo al ceder, en 1966, su colección personal de obras del abstracto español para donarlas poco antes de morir a la Fundación Juan March, actual regente del museo. Desde la última remodelación del centro, en 1994, el museo cuenta con salas que permiten acoger exposiciones permanentes. En la actualidad y hasta el 16 de diciembre, el museo alberga la colección “Goya y Carnicero: Tauromaquias”, 53 obras realizadas por dos de los grandes maestros del grabado español: Francisco de Goya y Lucientes (Fuendetodos, 1746 – Burdeos, 1828) y Antonio Carnicero (Salamanca, 1748 – Madrid, 1814). El museo cuenta con una extensa biblioteca sobre arte abierta a la consulta del público, amén de un extraordinario fondo de obra gráfica. En la tienda del museo pueden adquirirse ediciones de catálogos, libros, obra gráfica y tarjetas postales. Además, el museo desarrolla un programa educativo destinado a la educación en el arte, impartido a estudiantes desde primaria hasta secundaria. |
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Fundación Antonio Pérez |
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Ubicada en el antiguo convento de las Carmelitas Descalzas, la Fundación se creó a partir de la colección de pinturas, grabados, esculturas y libros pertenecientes a la colección privada de Antonio Pérez, en la que se encuentran obras de artistas contemporáneos españoles y extranjeros de gran prestigio, como Millares, Gordillo, Torner o Saura. Desde que se creara, la fundación ha perseguido el objetivo de divulgar el arte conquense, partiendo de un conjunto de fondos pictóricos, creaciones de artistas de la misma generación del fundador y de otros grandes talentos. La polifacética sala acoge además una colección de los objetos curiosos encontrados también por el fundador. El museo en su conjunto, definido de forma acertada como un espacio acogedor, cuenta con un atractivo añadido. Cabe la posibilidad de que el visitante se tropiece en sus galerías con el propio Antonio Pérez. |
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El espacio Torner |
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El museo Torner alberga de forma permanente cuarenta pinturas y esculturas del artista conquense Gustavo Torner, de las cuales casi la mitad proceden del Museo Centro Nacional de Arte Contemporáneo Reina Sofía, pinacoteca a la que el propio artista donó unas seiscientas obras hace años. Gustavo Torner, nacido en Cuenca en 1926, formó parte junto con Gerardo Rueda y Fernando Zóbel de la denominada "escuela conquense". A mediados de los años 60 la obra de Torner se hizo mucho más compleja, en su afán por conseguir una mayor expresividad. Sustituyó el lienzo por madera o metal, comenzó a introducir objetos y todo tipo de materiales -plástico, cartón, piel sintética, nylon.-, y realizó una serie de montajes con un gran sentido escenográfico. El espacio Torner está habilitado en el interior del antiguo monasterio de San Pablo, una soberbia edificación que, tras una respetuosa restauración, ofrece su majestuosidad intacta. El Obispado de Cuenca, propietario del centro religioso, cedió al Ministerio de Cultura en el año 2002 el uso de la iglesia y sus dependencias.
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