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Documenta de Kassel
La ciudad alemana acoge cada cinco años una muestra internacional de arte de vanguardia
Laser Scape

Kassel es una villa alemana situada en la parte central del páis. Es un enclave moderno, de unos 200.000 habitantes, conformado por una serie de barrios residenciales a las orillas del río Fulda. En su trazado urbano y en los nombres de sus rincones se deja ver influencia francesa y su extensión se ve dominada por los tranvías, su sistema de transporte urbano por excelencia.

Su monumento tradicional más importante es la estatua de Hércules en lo alto de una colina, pero hay otro atractivo cultural que ha hecho a la ciudad internacionalmente famosa. Se trata de la documenta, una exposición de arte contemporaneo que se celebra con carácter quinquenal, siempre durante los meses de verano y en la que se vuelca todo el pueblo.

Acercar el arte moderno al pueblo
Briefmarke de Tom Wesselmann

Esta feria nació en 1955 promovida por Arnold Bode, pintor y profesor de la academia de Kassel, en principio como una exposición dentro del programa del Bundesgartenschau, feria dedicada a la horticultura. Se presentaba como una reconstrucción histórica y documental a través de las corrientes artísticas en auge por aquel entonces, como el fauvismo, expresionismo, cubismo, futurismo, pintura metafísica, etc.

En realidad, la intención de Bode era didáctica, de acercar el arte al pueblo, en especial a los obreros. A pesar de lo repentino de su creación fue a posteriori todo un éxito, dado que allí se dieron cita artistas verdaderamente influyentes como Pablo Picasso o Wasily Kandinsky. En el Museum Fridericianum se concentraban un total de 570 trabajos con representación de seis países europeos, que redefinían el concepto de arte modernista.

Plan quinquenal del arte
Vor der Hdf Kassel

Fue el historiador del arte Werner Haftmann el que pensaría en repetir la experiencia cada 5 años, buscando nuevas remesas de artistas que simbolizasen la vanguardia. En realidad los objetivos eran varios, dada la opresión del arte abstracto en tiempos del nacionalsocialismo. Por un lado se pretendía dar a conocer las aportaciones internacionales en la la primera mitad de siglo y a la vez, fomentar el papel del joven arte alemán en este escenario.

La última edición antes del cambio de milenio fue la de 1997, la número 10. Se celebró por todo lo alto a modo de retrospectiva. En la última edición, la de 2002, esta exposición, conocida como el museo de los 100 días merced a su duración, recibió 650.000 visitantes. Ahora el Fridericianum continúa siendo el foco principal de la exposición, pero la muestra invade otros centros culturales de Kassel como el documenta-Halle, el Orangerie, el Kulturbahnhof y el Binding-Brauerei.

Una muestra abierta al mundo

Este 2007 tiene lugar su edición número 12, del 16 de de junio al 23 de septiembre, con  Roger de Buergel como director artístico. De 10:00 de la mañana a 20:00 de la noche los edificios de la feria abrirán ofreciendo al visitante la posibilidad de disfrutar de una completa paleta de arte moderno multidisciplinar. 

Y es que mientras que en sus inicios la muestra se interesaba en especial por la pintura abstracta europea, ahora es una feria cada vez más abierta a todos los continentes. La mayoría de criticos de arte coinciden en que es una de las exposiciones de arte más importantes del mundo, siendo solo comparable la Bienal de Venecia y para esta nueva edición se espera un nuevo aumento en el número de visitantes.

Obras permanentes
Arnold Bode Briefmarke

De las obras expuestas en las diferentes ediciones de documenta, pocas son las elegidas para formar parte del patrimonio de la ciudad. Un pequeño número de las obras expuestas permanecen en sus museos. Destacan sin embargo, los trabajos exteriores, en especial el proyecto “7000 robles” de Joseph Beuys o la instalación láser de Horst H. Baumann, después reactivada como “Laserscape Kassel” y que aún sigue en funcionamiento. 

En el Instituto Heinrich-Schütz descansa el “Tía Olga”, un buque fabricado en poliester que evoca a un barco de papel, obra de Anatol Herzfeld. En la céntrica Friedrichsplatz,  Walter de Maria realizó una perforación de un kilómetro en vertical y rellenó el agujero con barras de latón macizas. Esta complicada infraestructura resulta muy discreta en el aspecto visual tan sólo apreciandose una chapa en el centro de plaza con el corte transversal de la barra.

Mucho más vistoso a orillas del río Fulda es el enorme pico que Claes Oldenburg clavó en la séptima edición, en 1982, siendo una de las imágenes más internacionales de Kassel. También lo es el “Man walking to the sky”, de Jonathan Borofsky, una alargada barra metálica en cuyo extremo superior la imagen de un hombre camina hacia el cielo o alguna de las figuras de “Fremde”, obra escultórica de Thomas Schuettes.

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