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La otra cara de las Fallas
Más que muñecos, los “ninots” son esforzados monumentos que adornan la ciudad por unas semanas
La imagen de la fiesta valenciana por antonomasia es la noche iluminada por las llamas, el ruido atronador de la “mascletá”, el fuego, el humo y la ceniza. Aunque la estampa universal sea la de los gigantescos muñecos sacrificados en la “cremá” hay que reconocer el valor artístico de cada una de estas piezas. Efímeras obras de expresión que en muchos casos tardan en elaborarse tanto o más que otras destinadas a las galerías de arte.
Del “parot” al “ninot”
Ninots

Mucho tiempo ha tenido que transcurrir para que de aquel “parot” o lámpara de pie del que hacían uso los artesanos de la ciudad haya llegado a convertirse en las mastodónticas construcciones que hoy se pueden ver. Aquel utensilio comenzó a ser quemado cada primavera al revelarse innecesario con el alargamiento del día. En una astuta maniobra la Iglesia intentó paliar el paganismo de la tradición haciéndola coincidir con la víspera de San José, patrón de los carpinteros.

Este utensilio alargado comenzó poco a poco a ser vestido con ropas de forma que adoptara forma humana, cual espantapájaros. Así, de forma natural, comenzó a satirizar personajes locales, configurándose el “ninot” con materiales como telas viejas y cera. Después vendrían los catafalcos, armazones para sostener en pie los muñecos o las composiciones de ellos, cada vez más elaboradas. 

Expresión de altura
Cremá

En el siglo XX el cartón piedra facilitó este arte y actualmente se utilizan materiales fácilmente moldeables como el poliexpan, aptas también para plasmar todo el cromatismo del que hacen gala estos gigantes. Auténticos monumentos que harán de Valencia un gran museo al aire libre desde la noche del día 15 siguiendo la tradición de la “plantá”. Aunque hoy en día, dada la aparatosidad de algunos montajes se pueden ver las primeras piezas montándose con ayuda de gruas incluso quince días antes de la semana grande.

Y es que las fallas suelen contar con varios metros de altura, llegando las más ambiciosas a los 30, magnitud del todo sobrecogedora para quién las contempla a pie de calle. Se componen de figuras de cartón piedra sustentadas por un armazón de madera, materiales listos para arder sin problemas. Se suelen acompañar asimismo de letreros que explican el significado de cada escenografía. 

Un año de preparativos

Si todas las grandes ciudades preparan a lo largo del año sus fiestas patronales, se puede decir que en Valencia el esfuerzo es mayor si cabe. Artesanos, pintores, escultores y otros muchos profesionales se emplean durante meses para construir los gigantescos protagonistas que adornaran las calles. Estos se hacen a encargo de las diferentes comisiones falleras, casi 400. 

A su vez, las comisiones organizan actividades durante todo el año para recaudar fondos que mantengan viva la fiesta y les aseguren un digno “ninot”. La hegemonia de estas obras será efímera, pero aún así el esfuerzo será recompensado al ver a Valencia convertida durante una semana en una exhibición viviente de arte y color.

Reducido a cenizas
Fallas
Todo este conjunto de imaginería popular será consumido en las llamas el día 19 de marzo por la noche con la famosa “cremá”, nada menos que la incineración de todas las fallas, salvo una. Este “ninot” ganador tendrá el honor de librarse de la hoguera y de conservarse en el Museo Fallero. El resto de monumentos, 386 la presente edición, se doblegaran ante el poder del fuego creando una escena que cada año deja boquiabiertos a locales y forasteros.
El arte de la sátira
Pero aquí no sólo cuenta la técnica y las horas de trabajo invertidas en moldear las figuras. Tras el júbilo de las Fallas se esconden aspectos y es una fiesta abonada a la crítica y a la libertad de expresión. Las composiciones están a menudo dotadas de un carácter satírico, poniendo en la palestra y de qué manera, temas de actualidad y ofreciendo visiones más o menos posicionadas o comprometidas. Este afán por poner el dedo en la llaga ha sido alguna vez amenazado aunque por fortuna los artistas falleros hacen piña ante cualquier viso de censura.
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