 
La Ruta del Código Da Vinci
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El best-seller de Dan Brown no sólo apunta imposibles misterios, sino que incita al lector a visitar iglesias y museos carismáticos
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En todo un símbolo se ha convertido “El Código Da Vinci”, polémica y trepidante novela de misterios y aventuras que mezcla mito y realidad hurgando en el oscuro terreno de las logias y su interrelación con el arte a lo largo de la historia. En sus pesquisas, los protagonistas son llevados por legendarios escenarios de Paris, Londres o Edimburgo. Tal es el entusiasmo alcanzado por algunos lectores, que ya son multitudes las que se han animado a recorrer este itinerario, tal vez con la esperanza de descubrir alguna intriga oculta.
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Museo del Louvre |
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El recorrido del viajero emulando los pasos de Robert Langdon arranca en Paris. Para ser del todo rigurosos, habría que partir de un dormitorio renacentista del lujoso Hotel Ritz. La primera cita con los enigmas del libro se vivirá en el Museo del Louvre. Aquí, aunque el peregrino no investigará ningún asesinato ni podrá indagar tan a fondo en los entresijos de la Mona Lisa, sí podrá admirarla junto a otras obras universales como la Venus de Milo, la Victoria de Samotracia o el Escriba Sentado. Y no por ceñirse al argumento habría que dejar pasar creaciones de autores tan reputados como Jacques-Louis David, Goya o Zurbarán o los espléndidos restos de las civilizaciones griega y egipcia. No se puede sino apreciar también la arquitectura del Palacio del Louvre, que nació como fortaleza en el siglo XII. El recinto fue completándose con añadidos renacentistas hasta su actual configuración, finalmente culminada con la pirámide de cristal de 1989, que sirve como entrada. Parte del complejo se abrió por primera vez como museo en 1793 durante la Revolución Francesa. Hasta 1870 estuvo unido al palacio de las Tullerías formando un solo conjunto, cuando este fue destruido en los sucesos de la Comuna de París. También habrá que acercarse a la pirámide invertida del Centro Comercial Carrousel del Louvre, antítesis de la situada en el centro del museo, ambas del arquitecto Ming Pei. |
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Saint Sulpice |
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Desde aquí hay que desplazarse a la Iglesia de Saint-Sulpice por la que pasa la "línea rosa", un antiguo meridiano que parte de un obelisco concebido como calendario solar. Cerca se encuentra el candelabro de bronce, de mortal protagonismo en el libro. Se trata de la segunda iglesia más grande de Paris, sólo superada por Notre Dame. Se fundó en el siglo XII aunque el edificio actual empezó a ser construido cinco siglos más tarde. Además, alberga el mayor órgano de Francia, que data de 1862. Su propio párroco, desbordado por la afluencia de visitantes entusiastas de la obra y preocupado por que estos no sepan discernir realidad de ficción, intenta frenar el mito. Así lo indica una placa de reciente colocación que desmiente tanto que la iglesia sea vestigio de un templo pagano como que las iniciales de las vidrieras correspondan a una sociedad secreta, siendo la versión oficial que se refieren a San Pedro y San Sulpicio, patrón de la parroquia este último. Las andanzas de Robert Langdon y Sophie llevarán entonces a las afueras de la ciudad, a los alrededores de Versalles. En poco más de media hora se llega a Château de Villette, un hermoso castillo conocido como el “pequeño Versalles”. Terminado en 1696, el edificio cuenta con 18 habitaciones, ocupa 75 hectáreas y es propiedad de una empresa norteamericana que organiza estancias temáticas en torno a la novela con coloquios y visitas guiadas. |
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La ruta por tierras británicas |
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Cruzando el canal de la mancha, la próxima cita será Londres y su Iglesia del Temple de curiosa estructura circular, epicentro de la orden en Gran Bretaña. Sin cambiar de ciudad habrá que visitar la Abadía de Westminster, obra definitiva de la arquitectura gótica en cuyo interior se encuentra la tumba de Isaac Newton, fundamental en el libro para descifrar el código. También corren las andanzas de los investigadores por la National Gallery, donde es necesaria una parada ante el cuadro de La virgen de las Rocas. Un último punto de interés alberga Escocia. Se trata de Rosslyn, pequeño pueblo a 11 kilómetros de Edimburgo y su capilla, cruzada por otro meridiano. |
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