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La provincia andaluza permite al visitante librarse de la típica duda vacacional
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En la costa andaluza, entre Cádiz y Granada, se encaja Málaga, tierra famosa por sus playas y la estival imagen de la Costa del Sol. No obstante, esta provincia sureña es poseedora de una naturaleza que la posiciona como destino turístico de primer nivel, al combinar los dos destinos típicos vacacionales; la playa y la montaña.
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Encuentro en la capital |
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La propia ciudad de Málaga ya ofrece la posibilidad de conjugar de la costa con el encanto de la montaña y el interior. Este contraste no es ninguna casualidad, ya que como otros tantos enclaves de la península ibérica, fue elegida por civilizaciones a lo largo de la historia en virtud de su posición estratégica y su riqueza natural. Por un lado la capital forma parte de la mediterránea Costa del Sol, siendo su núcleo más poblado. Por el otro, está su proximidad al parque Natural de los Montes de Málaga, un entorno de bellos paisajes y rica vegetación al norte de la ciudad. Se trata de una sucesión de suaves cadenas montañosas que discurren paralelas a la costa, alternando valles de poca profundidad que terminan fundiéndose con la cuenca del río Guadalmedina. Entre su fauna destaca una generosa colonia de camaleones. |
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Serranía de Ronda |
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Para buscar la esencia serrana más típica hace falta visitar el interior de la provincia. Aquí, cercana a Cádiz, se encuentra la Serranía de Ronda, caracterizada por impresionantes parajes de valle y montaña. Desde aquí a la provincia vecina parte la llamada ruta de los pueblos blancos, un recorrido por la típica arquitectura rústica andaluza, marcada por la impronta árabe y la tradicional estampa de olivares y los viñedos. |
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Parque Natural de la Sierra de las Nieves |
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En la cercanía de Ronda se extiende este parque natural de la Andalucía húmeda. Espectaculares paisajes de diversidad botánica aguardan en esta Reserva de la Biosfera. Está integrado en el área geográfica descrita por los municipios de Alozaina, Casarabonela, El Burgo, Guaro, Istán, Monda, Ojén, Tolox y Junquera, pero ninguno de ellos se encuentra en su interior. Estos pueblos, de origen morisco, conservan la estructura de sus calles estrechas y sinuosas, así como una rica artesanía. Se trata de un territorio con relieves accidentados, recortado por profundos barrancos y tajos espectaculares. En la antigüedad, sus cumbres servían para acumular pozos de nieve que en los periodos de estío se distribuía por los pueblos de la provincia. De este oficio tradicional le viene el nombre. En sus rincones habitan comunidades como la cabra montesa o la nutria, mientras que algunas de sus especies vegetales son de extrema rareza, como el pinsapo o el quejigo de montaña. El parque está perfectamente habilitado para el visitante. En sus pueblos hay una red de alojamientos y servicios que permiten hacer rutas con toda comodidad e información para disfrutar al máximo de uno de los enclaves naturales más ricos del país. Un amplio entramado de vías facilita también la práctica del senderismo.
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Costa del Sol |
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A un paso se encuentra la costa malagueña, que ofrece una sucesión de parajes litorales de pleno auge turístico como Benalmádena, Torremolinos, Fuengirola, Marbella o Estepona. Y es que la Costa del Sol es uno de los destinos vacacionales más solicitados por su combinación de sol, hoteles de lujo, campos de golf o centros de estética, que permiten escapar de la rutina. Más de ocho millones de turistas se acercan cada año a estas calidas costas para disfrutar de las maravillas del clima mediterráneo. Dieciocho grados de temperatura media anual, extensas playas y también algunas calas solitarias de limpia arena conforman una tentadora oferta redondeada por un mar ideal para el baño y los deportes náuticos. Hay que descubrir los propios pueblos, la tranquilidad de sus calles y plazas, la amabilidad de sus gentes y el sabor marinero de sus bares y terrazas. Estas localidades son también núcleos muy vivos, lúdicos y con un ocio palpitante de día en museos, teatros y parques acuáticos o por la noche en sus discotecas, pubs y casinos.
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Golf y balnearios |
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El deporte es también protagonista en la costa malagueña y aquí el golf cuenta con varios santuarios. La Costa del Sol acoge a miles de aficionados que se congregan en cerca de cincuenta campos concentrados a lo largo de la costa. Nada mejor después de unos hoyos que relajarse y tonificarse en alguno de los balnearios y centros de hidroterapia con servicios como sauna, salones de masajes, baños turcos o jacuzzi.
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