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Zonas de buceo importantes en esta zona pueden encontrarse en pueblos como Valdés, El Franco, Luarca, Soto del Barco o sobre todo Cudillero, con varios puntos de inmersión, si bien la infraestructura de centros de buceo es escasa. Uno de los mejores puntos es la bella Playa del Silencio, un pequeño paraíso enclavado entre un abrupto acantilado y una serie de islotes. Llegar a ella es una pequeña odisea para el buceador, pero merece la pena. Bajo los acantilados del Cabo Nocedal, en el lado derecho de la playa, los fondos impresionan por la riqueza en tonos verdosos que aportan sus algas laminarias, de hasta dos metros de longitud. Los ocres y amarillos de otras especies arropan este espectáculo cromático por el que bucean los lábridos o peces de fondo, además de cabrachos y blénidos. En estos fondos que rondan como máximo los quince metros de profundidad, sepias y pulpos se encaraman entre las grietas, dejando rastro de sus huevos. Otros puntos de buceo populares se encontruentran en Oviñana, cerca del Faro de Vídio, con un acceso más cómodo hasta su muelle. Ante el submarinista se descubren selvas de algas y los llamados Cañones de Oviñana, un laberinto de pasillos rocosos por el que se encuentran huidizos espirógrafos, esponjas, moluscos nudibranquios, sargos, lubinas y todo tipo de fauna esquiva que pone la nota de color. También es importante la Concha de Artedo, en Cudillero, cuya pared izquierda, Punta Austera es famosa por sus grietas tapizadas de esponjas y gorgonias. Lejos de las rocas es posible contemplar rayas y tembladeras en el fondo arenoso.
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