 
Nuevas “maravillas” españolas
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España cuenta con un importante número de monumentos que nada tienen que envidiar a las nuevas maravillas del mundo
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La actual extinción de todas las maravillas del mundo antiguo a excepción de la Gran Pirámide de Giza, ha movido a una iniciativa privada a proponer una votación popular para elegir las siete maravillas del mundo moderno. Entre ellas una candidata es la Alhambra pero muchos monumentos españoles declarados Patrimonio de la Humanidad según la UNESCO se han quedado a las puertas. |
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Maravillas del cantábrico |
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De auténtica institución religiosa se puede calificar Santiago de Compostela y su Catedral, final de la peregrinación. Este edificio es una maravilla del románico revestida con elementos de estilos posteriores, destacando su fachada barroca, el Altar Mayor o el apocalíptico Pórtico de la Gloria. Lugo en cambio, ha visto su casco histórico protegido a lo largo de la historia con su muralla romana, con más de dos kilómetros de longitud y en óptimo estado de conservación. Cantabria puede lucir con orgullo la más prehistórica de las “maravillas” de esta lista. Son las Cuevas de Altamira, cerca de Santillana del Mar. La perfección de sus pinturas rupestres fue todo un hallazgo en su día. No muy lejos se encuentra una de las obras más modernas, el Puente de Vizcaya. Se trata de un trasbordador que une las dos márgenes del Nervión, diseñado por Alberto de Palacio, en un estilo que recuerda al de la Torre Eiffel. |
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Gaudí y el Reino de Aragón |
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Tiene Barcelona dos joyas de la modernidad que siempre ha simbolizado la ciudad. Por un lado el magnífico espacio recreativo que supone el Parque Güell. El maestro Gaudí no sólo legó a los barceloneses este recinto ajardinado con elementos arquitectónicos, sino que dejó la inconclusa catedral modernista de la Sagrada Familia. Esta maravilla que sigue construyendose al ritmo de la antigüedad, es embajadora de la capital catalana en todo el mundo. El tarraconense Monasterio de Santa Maria de Poblet es panteón real de los reyes aragoneses, desde Alfonso II y uno de los tres españoles reconocidos por la UNESCO. La muestra más norteña de arte árabe se encuentra ya en Zaragoza. Su Alfajería fue residencia de los reyes hudíes y más tarde no sólo cristianizada sino habitada por los Reyes Católicos. Hoy sede de las Cortes de Aragón, aún refleja el esplendor del reino taifa. Igual de majestuosa es otra obra en este caso civil; la Lonja de la Seda de Valencia da lustre al centro histórico con sus trazas góticas y su aspecto de fortaleza.
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Monumentalidad real |
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En torno a la capital hay todo un rastro de monumentalidad que no podía quedar fuera de esta lista. El Monasterio de San Lorenzo del Escorial es parada ineludible con su factura grandiosa y su Panteón Real, esculpido en mármol y jaspe. Aranjuez y su Palacio Real son una obra maestra de la integración de arquitectura y medio natural, con sus neoclásicos jardines. Una reciente añadidura es la Universidad de Alcalá de Henares, lugar de nacimiento de Cervantes en el que sobresale el Colegio de San Ildefonso. La mayor fama de Cuenca son las Casas Colgadas, curiosas viviendas que parecen suspendidas en el aire sobre farallones rocosos, otra imagen muy peculiar de arquitectura integrada en el entorno. Dentro del amurallado casco antiguo toledano no sólo destaca su acero, sino también su Alcázar, el primero en ser edificado con planta cuadrada, torres en sus ángulos y con el encanto añadido de que cada fachada es portadora de un estilo diferente.
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Legado romano y árabe |
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En la localidad cacereña de Guadalupe, se encuentra el monasterio del mismo nombre cruce de estilos gótico, mudéjar, renacentista, barroco y neoclásico. Más al sur, en la capital extremeña, Mérida, la civilización romana dejó huellas más que visibles. En este importantísimo núcleo clásico destaca el Teatro Romano. Con capacidad para 3.000 asistentes en sus gradas y en un entorno que favorece la acústica, es utilizado aún hoy en día de manera puntual. Cordoba también da muestras de un glorioso pasado, en este caso musulmán. Su mayor símbolo no es otro que la Mezquita, el templo islámico más importante de Occidente. Un hermoso laberinto de columnas y arcos bicolores que alberga en su interior la catedral construida con posterioridad. Y es que la herencia cristiana tiene su presencia arquitectónica en Andalucía, especialmente en la Catedral de Sevilla, uno de los templos góticos más importantes, siendo el tercero más grande de la cristiandad. Además conserva el alminar de la antigua Gran Mezquita, es decir, la Giralda.
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