Otro puerto marcado por el verdor de la montaña y el azul de las aguas es Ubiarco, en medio de un valle pegado al mar. Dentro de la localidad cántabra de Santillana del Mar, se diferencia de los anteriores por una tradición también ganadera y sus tierras de pastos en suave descenso. Esta geografía lo convierte en un enclave apto para el contacto con la naturaleza y el turismo rural, muy implantado en la zona. La Playa de Santa Justa es un pequeño reducto natural de arena fina, rodeado de muros de piedra. Es todo un placer sentarse en soledad a contemplar el fuerte oleaje azotando las rocas. Junto a ella destaca una ermita situada al cobijo de un arco natural que parece datar del siglo XVI aunque carece de elementos decorativos. El entorno del pueblo hacia el interior pasa por agrestes montañas, mágicos bosques y amables praderas. Ecosistemas que albergan una rica fauna con zorros, jabalíes, gansos, milanos, gaviotas o cormoranes. Sin olvidar tesoros de sus aguas como la lubina, el centollo, el percebe, la trucha o la sardina. |