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San Fermín, una fiesta más allá de los toros
Reputadas como unas de las mayores fiestas internacionales, los San Fermines cuentan con muchos atractivos además del taurino
Ayuntamiento de noche

Todos los años llega a principios de julio una de las fiestas de más renombre en el calendario patronal del país. Se trata de las celebraciones en honor a San Fermín, una semana de encierros y bullicio sin interrupción. Es esta algarabía desaforada lo que llama la atención de tanto extranjero, por lo general acostumbrado a celebraciones más sobrias, en todos los sentidos. También por supuesto los toros, tradición española como ninguna otra y que tanto fascina por todo el mundo, más aún si se produce a modo de carrera por las calles del casco antiguo pamplonica.

Pero no todo son corridas y encierros. Durante los días que duran las fiestas y para el disfrute de los más pequeños, cada mañana el centro de la ciudad se llena con el colorido de los gigantes y cabezudos. Además el programa se encuentra repleto de verbenas, conciertos, exhibiciones de danza, comidas populares y todo tipo de actividades, por lo que será cuestión de buscar un poco para ver que no hace falta quedarse solo en la tauromaquia.

Chupinazo y ‘pobre de mi’
Cabezudos

Los actos que ponen principio y fin a la fiesta son muy multitudinarios. Toda la alegría estalla con el chupinazo desde el balcón del ayuntamiento al mediodía del 6 de julio. La ciudad se para en este momento y todos acuden a la plaza con su imprescindible pañuelo rojo. El broche final se pone a medianoche del día 14 entonando todos, pamplonicas y visitantes, el “Pobre de mí”, una canción de despedida llena ya de nostalgia por los gloriosos días que terminan.

La fiesta tuvo en su origen un componente religioso que hoy en día está casi desaparecido, aunque aún quedan algunos vestigios. Uno de ellos es la procesión rumbo a la iglesia de San Lorenzo para celebrar en misa las Vísperas de los Sanfermines. Actualmente esta reconvertido en un acto oficioso de protesta alegre bajo el nombre de "riau-riau". De todas formas se conserva la multitudinaria procesión el día 7 en honor al patrón.

Del medievo a Hemingway
Jóvenes alzando el pañuelo típico

Mucho han evolucionado estos festejos desde sus origenes como feria comercial en el medievo. En principio se celebraba tras la noche de San Juan pero tres siglos después se unificó con otra feria para crear una más grande en julio, con objeto de aprovechar el mejor clima. La presencia de los toros comenzó en corridas convencionales, pero la tradición del encierro viene del trayecto por el que los pastores llevaban a los toros de lidia desde las dehesas de La Ribera de Navarra hasta la plaza mayor. Poco imaginaban estos pastores que estaban haciendo historia con su transitar.

Poco a poco la fiesta se internacionalizó gracias a la figura de Ernest Hemingway. Este controvertido escritor vivió la fiesta con verdadera pasión y presentó los San Fermines al mundo en 1926 con su novela “Fiesta”. Allí, este genio lo definía como “un espectáculo capaz de hacer que uno se levante de la cama a las cinco y media de la mañana durante varios días seguidos". 

Por su papel determinante en lo que hoy es una cita multitudinaria, el Ayuntamiento decidió poner su nombre al paseo que va desde la entrada de los toros en el encierro hasta el parque de bomberos, así como colocar un busto de su figura.

San Fermín, una fiesta bien regada
Patrón de las fiestas

No se puede olvidar que otra de los grandes protagonistas de la fiesta es también la bebida, imprescindible complemento para la alegría de espíritu. Tradicionalmente el vino ha jugado un papel fundamental en la fiesta, aunque entre los jóvenes triunfa más ahora el económico “calimocho” y la cerveza, más popular si cabe por la afluencia masiva de turistas del norte de Europa y Estados Unidos. También se impone el cava como símbolo de celebración más distinguida.

Además, para satisfacer las necesidades de las masas de personas que se concentran en la ciudad las tabernas han crecido de forma exponencial en el último medio siglo, llegando ahora a los más de mil establecimientos en los que no sobra espacio. Y es que abastecer a las cuadrillas sedientas de fiesta es una ardua tarea.

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