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La localidad gaditana es algo más que un moderno núcleo turístico para surfistas. La ciudad comenzó a destacar desde la construcción del castillo califal que se conserva en el casco antiguo y data del siglo X. La fisonomía y el trazado urbano actual conserva la impronta árabe con sinuosas calles blancas. Sin embargo fue su reconquistador, Guzmán el Bueno, el que le daría renombre por su heroica defensa ante los musulmanes. Pese al auge turístico, Tarifa está lejos de perder la esencia andaluza que guarda orgullosa entre sus murallas. La pesca aún se mantiene como modo de vida, utilizando el sistema de la "Almadraba" para la captura del atún y del bonito. Esto se refleja en su gastronomía, en la que reinan su pescado fresco y su repostería. Entre su legado monumental cabe citar la capilla de Santiago, de estilo gótico-mudéjar, el convento de San Francisco o las iglesias de Santa María y de San Mateo. A tan sólo 8 kilómetros se encuentra el Santuario de la Virgen de la Luz, de típico estilo andaluz. Surfistas experimentados o no, pocos se resisten a la tentación de conocer este rincón perdido entre dos continentes. Ni siquiera las aves migratorias que cruzan el estrecho. Tal vez ese sea el encanto de la costa tarifeña, la sensación de que al coger la próxima ola, África quedará más cerca.
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