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Trujillo, cuna de conquistadores
Afincada en la provincia de Cáceres, a tan sólo 47 kilómetros de la capital, Trujillo es una ciudad extremeña que invita al visitante a realizar un viaje en el tiempo y seguir los pasos emprendidos por sus hijos pródigos Pizarro y Francisco Orellana. Tal vez sus tesoros arquitectónicos medievales fueron impulso e inspiración para que estos bravíos navegantes emprendieran sus gestas en la mar
Plaza Mayor de Trujillo

Una simple mirada al horizonte de la ciudad de Trujillo, en la provincia de Cáceres, revela la miscelánea identidad de esta prolija localidad de Extremadura, rica en oriundos ilustres tanto como en patrimonio arquitectónico. Los restos de su muralla árabe y las torres de Santa María la Mayor y Santiago son lindes de su paisaje histórico, marco desde el que Francisco Pizarro se embarcó en su más afamada aventura naval que culminaría con el descubrimiento de Perú.

La figura del aventurero español es el emblema de la ciudad. Montado en su caballo, preside la Plaza Mayor, centro neurálgico de Trujillo. La figura ecuestre de bronce, con un peso de 6.500 kilogramos, fue realizada en el año 1927. Para conocer con mayor profundidad la figura de Pizarro es recomendable la visita a la casa museo Pizarro. La casona medieval, del siglo XV, está blasonada con el escudo de la familia del conquistador. La Plaza Mayor, rodeada de bellas porticadas, es un habitual centro de reunión y el hospedaje de los mejores restaurantes. 

Templos testigos de la historia
Monasterio de Guadalupe

La Iglesia de San Martín, construida en el siglo XVI sobre preceptos del ya decadente barroco, es un testigo mudo del devenir de la historia. El acceso al templo se realiza por dos puertas, la occidental, de estilo renacentista y la meridional, conocida como “la Puerta de Las Limas” por los frutos tallados en ella. Junto a ella se celebraban los concejos de la ciudad. 

La de Santiago es una de las iglesias más primitivas e interesante del Trujillo medieval. Su construcción se inició durante la década del siglo XII. Tras habilitar su parte baja, la edificación fue abandonada por la conquista almohade de 1196 para ser retomada tras la reconquista, ya con un estilo romántico tardío.

La iglesia de Santa María la Mayor fue un edificio tardo románico del siglo XIII del que se conservan escasos vestigios originales, pues fue reconstruida en el popular -allá por el siglo XVI-estilo gótico. A pesar de sufrir adversidades a lo largo de la historia, es hoy un día un valiosísimo legado arquitectónico. De sus dos campanarios, el más conocido es la denominada “Torre Julia”, una fiel reconstrucción del siglo XX de la original, que fue derruida en 1871 tras sufrir daños estructurales irreparables durante dos terremotos. El campanario también se hizo célebre en la década de los 70, ya que uno de los artesanos encargados de elaborar los ornamentos durante la reproducción de la torre se tomó la licencia de esculpir, a modo de capitel, un escudo del Athletic de Bilbao.

La herencia árabe
Vista general de Trujillo
El paso de los árabes por Trujillo ha legado a la ciudad dos importantes fortificaciones. El castillo, que domina desde el promontorio toda la ciudad y la muralla. Fue construido entre los siglos IX y X sobre el extremo del recinto amurallado. Su parte más antigua es el denominado patio de armas, un recinto cuadrado rodeado de torres prismáticas. En el recinto pueden admirarse las puertas creadas por arcos de herradura y dos aljibes puerta de arco de herradura y los dos aljibes, depósitos de agua, que se conservan en su interior.
Ruta de los conquistadores
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Como si de algo místico se tratase, un triángulo conforma en el mapa la ruta de los conquistadores, tres localidades que tuvieron el privilegio de ver partir a los audaces descubridores de tierras lejanas. Tres de las localidades más emblemáticas en la denominada  ruta de los conquistadores son Trujillo, cuna de Pizarro, Orellana y García de Paredes, Medellín, población que vio nacer a Hernán Cortés y Guadalupe, centro evangelizador del medievo español. 

Guadalupe conserva intacta la atmósfera de retiro espiritual adquirida durante la Edad Media. Resulta ineludible la visita a su  monasterio, Patrimonio de la Humanidad y foco cultural, religioso y político, que guarda en su interior enormes riquezas artísticas y arquitectónicas. A la sombra del centro religioso se extiende La Puebla, una intrincada trama de calles encantadoras. En Medellín, es una fortificación árabe construida entre los siglos X y XII la que vela la ciudad. Sobre el solar donde originariamente estuvo la casa del nacimiento de Hernán Cortés se erige hoy en día un monumento en homenaje a sus hazañas. Es altamente recomendable dejarse imbuir del romanticismo que impregna el paseo por el Puente Barroco, construido en tiempos de Felipe IV y que salva el río Guadiana a su paso por la localidad.

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