 
Verona, la ciudad de Romeo y Julieta
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Entre palacios e iglesias se descubre una villa medieval es ideal para vivir el romanticismo en San Valentín
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Verona es una tranquila ciudad situada al norte de Italia en la región del Véneto, rodeada por un meandro del río Adige y en la cercanía del hermoso lago Garda. Revestida de un aire romántico gracias al trágico amor de Romeo y Julieta, acoge un gran número de turistas dispuestos a vivir una pasional aventura en especial cuando San Valentín se aproxima.
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Paseos monumentales |
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Es una de las ciudades más hermosas de Italia, sobre todo gracias a sus exquisitos edificios y obras de arte. El simple tránsito por el centro histórico es una apuesta segura para el disfrute de fantásticos paseos admirando iglesias, puentes, calles empedradas, plazas, estatuas, fachadas medievales, fuentes e inscripciones en la piedra milenaria. La magia es aún mayor por la noche, envuelta en la niebla invernal que ofrece a los enamorados una mayor intimidad. Verona es una ciudad con mucha historia y mucho testimonio de ella. Encantadora y acogedora, permite al visitante trasladarse en el tiempo. Como núcleo próspero a lo largo de los tiempos, las grandes obras florecieron en la ciudad. Uno de sus más relevantes monumentos es la histórica entrada a la ciudad, el varias veces restaurado Ponte Pietra, la última vez en 1945 tras ser bombardeado.
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Antigüedad y renacimiento |
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Espectacular es La Arena, un colosal anfiteatro romano de piedra consistente en un óvalo de 152 metros de largo y 123 de ancho, que puede albergar 22.000 espectadores. Construido en el s. I en reinado de Augusto, se conserva de manera excelente y continúa albergando interpretaciones al aire libre de teatro y ópera, aunque en invierno se trasladan al Teatro Filarmónico. Este principal foco de monumentalidad se encuentra en la Piazza Bra, frente a la que se erige también el Palazzo Barbieri, de 1883. Otros bellos palacios son el Gran Guardia, de 1610 y el Palazo Guastaverza, obra de Sanmicheli, el arquitecto más presente en la ciudad. En la otra gran plaza, la Piazza dell Erbe destaca con fachada neoclásica el Palazzo Comune. Y es que los veroneses gustan de reunirse en sus foros. La Piazza dell Erbe, donde antes se encontraba en foro romano, hoy enmarca un colorido mercado de frutas y verduras. Sus inmediaciones conforman un bello conjunto arquitectónico en el que destacan la fuente de La Madonna Verona, todo un emblema de la ciudad, las columnas del Mercado y de San Marcos y los más de 80 metros de la Torre Lamberte, cuya construcción comenzó en el siglo XII. |
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Ciudad de poetas |
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Verona vivió su edad de oro en la tardía Edad Media, con el señorío de los Scaligeri. Comenzó un periodo artístico y cultural, atrayendo a artistas y poetas, como Dante, Petrarca y Giotto. Artífices de este movimiento cultural fueron las familias aristócratas, en especial los Scaligeri que en el siglo XIV levantaron su fortaleza, con un magnífico fuerte y pasarela sobre el río. Ahora es el Museo Civico d'Arte, que exhibe pinturas y esculturas de Pisanello, Stefano da Verona, Giordano, Tiziano y Tintoretto. La familia Alighieri llenó Verona de elegantes edificios y ejerció el mecenazgo de Dante Alighieri, entre otros. A este poeta se dedica un monumento en la Piazza dei Signori. También son visitables los sepulcros de esta noble familia, las Arche Scaligere custodiadas por pétreas estatuas de caballeros del medievo. |
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El romance shakesperiano |
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Pero si algo hace universal a la ciudad es una de las más famosas obras de Shakespeare, que inmortalizó el trágico e incomprendido amor de Romeo y Julieta. Se dice que la obra se basó en dramáticos hechos reales que sucedieron en 1302 entre la familia de los Montescos y los Capuletos. Mito o realidad, la casa de esta última estirpe es uno de los rincones más visitados, con especial atención al balcón de Julieta Lo que es innegable es que la casa tiene cierto encanto al estilo antiguo. En su patio hay una escultura de la enamorada que se dice da suerte en lo sentimental a todo aquel que la toca. Su puerta y fechada se hayan cubiertas de mensajes de amor en diferentes lenguas, testimonio de la peregrinación que se vive aquí. La casa de Romeo no puede ser contemplada más que por fuera, pero la tumba de Julieta se puede visitar en el otro extremo de la ciudad, en la cripta del monasterio de San Francesco al Corso.
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