 
Perdices, wagyu y vino en el Casino de Madrid
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La cita fue en el Casino de Madrid. Sumilleres, gastrónomos y enólogos se reunieron el pasado 22 de febrero para participar en una singular jornada de degustación de perdices acompañadas de vinos de las Bodegas Garmendia, vinos ecológicos de la Tierra de Castilla y León. Posteriormente se realizó otra cata de los mismos vinos acompañados de la apreciada carne de Wagyu, denominación de origen de la carne de buey de Kobe, originaria de Japón.
La convocatoria contó con la presencia de D. Rafael Ansón, Presidente de la Academia Española de Garstronomía, Dña. Mª Isabel Mijares, directora de Equipo Team, D. Patxi Garmendia, Propietario de Bodegas Garmendia y Dña. Ymelda Moreno, presidenta de la Cofradía de la Buena Mesa, entre otros. El genial Paco Roncero fue el responsable de crear un extenso menú que comenzó con la cata de las perdices. |
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Los asistentes tuvieron que valorar la armonía de los vinos con tres tipos distintos de perdiz, cuyas cualidades varían notablemente en función de su crianza: la perdiz salvaje, la perdiz silvestre y la perdiz de caja.
La primera de ellas es la que nace en el campo y se cría en total libertad, la segunda, denominada silvestre, se cría en cautividad pero se suelta en el campo unos 5 meses antes de ser cazada. Ambas poseen unas cualidades similares en textura y sabor. Más diferenciada es la perdiz "de caja" criada en granjas y que presenta una carne más dura y con menos sabor.
Para realizar la degustación, las tres perdices fueron cocinadas de la misma manera, apenas condimentadas por una salsa que no ocultaba sus propiedades. De las tres clases, fue la perdiz silvestre la que recibió una mayor puntuación ya que su carne era sabrosa y homogénea. La menos apreciada, la perdiz de caja, que resultaba algo insípida al lado de sus "compañeras".
Los vinos elegidos para realizar la cata fueron tres tintos; el Garmendia Tinto 2005, de maceración carbónica y 100 % Tempranillo, el Garmendia Tinto Crianza 2003, de uvas Tempranillo y Graciano, y el Garmendia Selección Tinto 2003, un reserva muy logrado con un 75% de Tempranillo y un 25% de Merlot. Este último fue el que más puntuación consiguió en la cata y el que mejor armonizó con todos los tipos de perdiz. |
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Posteriormente se pasó a la degustación de las carnes de Wagyu, preparadas en 4 cortes diferentes. Se trata de una de las carnes mejor valoradas del mundo ya que las reses se crían en semi-libertad, son alimentadas con dietas equilibradas, altas en proteínas, y reciben cuidados especiales como masajes diarios que permiten absorber mejor la grasa, que queda distribuida dentro de la musculatura de la carne y no alrededor de la misma. Una exquisitez gastronómica que también se ve reflejada en su alto precio, llegando a cotizarse en el mercado internacional a 200 euros el kilo de Wagyu.
El primer plato de carne, el "Bocado de la Reina" fue mejor valorado por su ternura y sabor, posteriormente se sirvió Aguja con papillote de tomate, Solomillo con ravioli de trufa y Lomo en civet. De nuevo fue el Garmendia Selección 2003 el que mostró más prestancia y cualidades para armonizar con este tipo de preparaciones de carne sin ocultar su sabor, sino complementándose con él. Para esta ocasión, los propietarios de Bodegas Garmendia llevaron hasta el Casino de Madrid, no sólo su vino, sino también a "La Dama de Santa Rosalía", una bella escultura de Manolo Valdés recientemente adquirida por los bodegueros. El artista reproducirá la imagen en enormes proporciones, 8 metros de alto, y la situará en la entrada principal de las Bodegas, convirtiéndose así en el símbolo de la casa. |
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